Madrid es de todos, porque todos alguna vez pensamos que debía existir un lugar en el mundo del que sentirse dueño. Para ser madrileño sólo hay que vivir en Madrid. Sentir la ciudad parte de uno mismo, y hacerlo sin necesidad de haber nacido en ella, es la característica por excelencia de Madrid. Un espacio para vivir, qué mejor definición para una ciudad. Un lugar en el que los edificios existen para dar cobijo a las personas, para crear caminos que conecten diferentes lugares, para dar sombra en verano y luz en invierno.
Madrid hoy lo conforman personas de todas las partes del mundo, de todas las culturas y con puntos de vista distintos. Pero una cosa no ha cambiado: aquí cada uno encuentra su lugar porque a nadie se le pregunta de dónde viene. La vida se nota en el ritmo de la ciudad: las calles están siempre llenas y nunca parece tarde. VIDA es el pilar principal del modelo de promoción de la ciudad y en él, todos sus conceptos tienen entidad propia
Tres de los más importantes museos de arte del mundo se encuentran a menos de 10 minutos a pie uno del otro. El Paseo del Arte, así es como nos gusta denominar a este espacio que delimitan el Museo del Prado, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (MNCARS) y el Museo Thyssen-Bornemisza.
La más completa pinacoteca del mundo, el Museo del Prado, te ofrece un recorrido incomparable por las obras de Velázquez, Goya o El Greco. En el Reina Sofía te espera el Guernica de Picasso junto a otras muchas de sus obras; harás un recorrido por piezas fundamentales que van desde el siglo XIX al XXI, un recorrido por artistas como Miró, Kandinsky, Dalí, Tàpies o Antonio López. En el Thyssen descubrirás obras geniales que van desde el Gótico y el Renacimiento europeos hasta Hopper, Bacon o Freud.
Parece que existe una batalla por llevar la bandera de la vanguardia, de lo nuevo y hacerlo en exclusiva. Madrid quiere ser un espacio abierto a la creación, una ciudad fiel a su histórico espíritu de acogida, un lugar en el que los artistas se reencuentren con la inspiración. Hoy, músicos, diseñadores, modistos, fotógrafos y directores de cine están impulsando Madrid en el panorama internacional.
En Madrid encontrarás el ambiente adecuado para hallar las piezas que faltan en el rompecabezas del arte, un ambiente de colaboración en el que unas disciplinas artísticas beben de otras y se asientan en siglos de cultura. Pero también podrás disfrutar de las más importantes obras de arte de la historia de la humanidad, expuestas entre las paredes de sus museos, esas obras sobre las que ya nadie arroja sombras.
Nuestras costumbres horarias son distintas a las del resto de los países del mundo. Pero eso, sólo quiere decir que son más relajadas. Para nosotros comer es un placer y nos gusta hacerlo sin prisas y disfrutando cuando podemos de una sobremesa, aunque sea corta. Si vienes de fuera, prueba a imitarnos: verás como te gusta. Empieza desayunando hacia las 8:00 horas. No te olvides de un café a media mañana. Un aperitivo hacia la una. La comida a las tres. Una merienda suave a la seis de la tarde y la cena (ligera) hacia las diez. Esta es la teoría, pero puedes adaptarla a tus necesidades. Eso sí, si puedes, no te olvides de la cabezadita de después de comer: es de las cosas más reparadoras para el cuerpo que se han inventado. Pero si quieres acabar de integrarte con nuestras costumbres, no te sorprendas porque en una cena entre amigos y sin protocolo todos preguntemos por tu plato y probemos unos de otros. La curiosidad nos puede.
Tapas: “Pequeña porción de algún alimento que se sirve como acompañamiento de una bebida”. Esa es la definición que el Diccionario de la Lengua Española da de este concepto, cada vez más extendido por todo el mundo, pero que nació y se desarrolló aquí. Pero las tapas son mucho más. Son una forma de entender la gastronomía, que incluye una manera de relacionarse. Porque salir de tapas es un acto social en el que se combina una buena charla, un acuerdo sobre qué pedir y el placer del paladar.
La esencia del tapeo es ir de bar en bar, probando la especialidad de cada lugar. Por todo Madrid podrás encontrar tascas, tabernas y restaurantes espléndidos para tapear. Te recomendamos que no te pierdas zonas como la Latina y Conde Duque. Podrás ir saltando de lugar en lugar, de unos con aroma tradicional a otros con decoración y sabor a vanguardia.
Tienes que probarlo. La gastronomía tradicional madrileña bebe de la influencia de siglos pasados y es una mezcla de la que se cocinaba en los hogares acomodados y la popular. También conserva rasgos heredados de la dominación árabe, sobre todo en algunos postres elaborados a base de almendra.
En general, se trata de una cocina de cuchara, sencilla aunque imaginativa, como el aromático cocido servido en tres vuelcos. Para su elaboración es fundamental un elemento único, el agua de Madrid, reconocida como la mejor de España. Recuerda que aunque la ciudad no tiene mar, aquí puedes degustar algunos platos como el besugo a la madrileña o los famosos bocadillos de calamares que encontrarás en los bares de los alrededores de la Plaza Mayor.
La Bola, Botín, Lhardy, Lucio, Landó… son experiencias culinarias para pisar sobre seguro y dejarse atrapar por la cocina de siempre. Recuerda, que en casi cualquier restaurante con menú del día, podrás probar platos tradicionales absolutamente deliciosos y a un precio de ganga.
A esta ciudad se le reconoce una vida nocturna única en el mundo. Locales abiertos para salir, bailar, reírse, hablar, ligar… Aquí salir por la noche es un acto generador de cultura. La noche se compone de todos los tonos y colores: los chill outs más minimalistas, los clubes más sugerentes, las discotecas góticas, los bares más canallas, el afterhours más loco, el salón de baile más nostálgico… Vive la ciudad en todas sus facetas, descubrirás que hay tantos Madrid como diferentes estilos de vida, para todos los gustos. Y si el tuyo todavía no existe prueba a crearlo. Madrid es de todos, porque todos alguna vez pensamos que debía existir un lugar en el mundo del que sentirse dueño.
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Madrid es de todos, porque todos alguna vez pensamos que debía existir un lugar en el mundo del que sentirse dueño. Para ser madrileño sólo hay que vivir en Madrid. Sentir la ciudad parte de uno mismo, y hacerlo sin necesidad de haber nacido en ella, es la característica por excelencia de Madrid. Un espacio para vivir, qué mejor definición para una ciudad. Un lugar en el que los edificios existen para dar cobijo a las personas, para crear caminos que conecten diferente...
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